Quien en su sano juicio hubiera imaginado a pescadores, hoteleros, guías de pesca y hasta políticos opinando casi con autoridad de una especie casi despreciada como el sábalo?. Pero asi es esta historia y desde hace unos años a esta parte el sábalo, especie, modesta en apariencia y sabor, ha desplazado del centro de la escena a otros peces mas vistosos para transformarse en un ícono de la problemática del manejo de recursos pesqueros en el río Paraná.El sábalo ya estaba en el río cuando la devaluación monetaria del 2001 lo sacó del anonimato para depositarlo en los miles de cajones que tenían destino de exportación. Esta actividad fogoneada por la denominada pesca industrial tuvo el efecto de un elefante en un bazar al permitir que se desatara una actividad fuera de todo control, pero curiosamente amparada por las reglamentaciones vigentes que solo controlaban el tamaño de las capturas. Sabemos que se alcanzaron picos de 40 mil toneladas declaradas, pero hay quienes estiman que la captura no superaba las 60 mil toneladas considerando otras vías de tráfico y venta.
El sábalo ha resultado un comensal inesperado en la mesa de los manejadores de recursos. Su desmedida captura terminó por comprometer otras especies más codiciadas y apreciadas por pescadores deportivos y recreativos, arrastrando también consigo a cabañeros, hoteleros, guías y otros provedores de bienes y servicios relacionados con la actividad de la pesca.
El tema amerita sin duda un análisis mas detallado y extenso que iremos desarrollando en sucesivas consultas. Se trata, sin duda, de un ejemplo casi paradigmático de los problemas de manejo en una pesquería compleja. Baste por ahora llamar la atención que no es posible manejar los recursos pesqueros de un río pulsátil como el Paraná considerando criterios pesqueros siimples o tan solo econmicistas. Ello es como mirar el oceáno por el ojo una cerradura.

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